«Mejor estar ciego que vivir sin dignidad»

12/Dic/2011

Infobae

«Mejor estar ciego que vivir sin dignidad»

El activista egipcio Ahmed Harara fue cegado dos veces en su lucha por la libertad. Perdió un ojo en las revueltas de febrero y el otro, en noviembre. En la rebelión, 1200 personas perdieron parcial o totalmente la vista La ceguera ha convertido a Harara, un joven dentista de 31 años, en nuevo símbolo de la protesta egipcia. Los proyectiles de goma usados por las fuerzas represivas, primero al servicio de un dictador -Hosni Mubarack- y ahora de una junta militar, lo dejaron totalmente ciego, pero, según sus palabras, «con la frente alta».Sabedores del riesgo que corrían, los militantes que ocuparon la plaza Tahrir en tantas interminables jornadas de lucha intentaban proteger sus rostros de todos los modos posibles: con máscaras compradas o improvisadas y hasta con anteojos de buceo.Pese a todo, la represión, que tuvo un saldo de más de 800 muertos, también privó total o parcialmente de la vista a 1.200 personas. Una huella que esos luchadores exhiben hoy con orgullo, como condecoraciones ganadas en el campo de batalla.Al punto que alguien adornó al majestuoso león que vigila un puente sobre el Nilo con un parche en el ojo. Y el símbolo se repite en otros monumentos y murales.»Me niego a ser un símbolo. El verdadero símbolo es la plaza Tahrir y la gente que manifiesta allí», dijo el Harara a AFP, durante la última marcha de la cual participó en El Cairo, rodeado del afecto de sus camaradas y con el ojo izquierdo recién herido cubierto por un parche.Los manifestantes, desbordando una plaza que él ya no podrá ver, lo aplauden, lo abrazan, lo felicitan. Y alguien colgó de un poste de electricidad un cartel: «Nosotros somos tus ojos, Ahmed Harara».»Fui alcanzado por esquirlas en el cráneo, el cuello y el ojo derecho. Cuatro estallidos destruyeron mi retina», dijo Harara, recordando lo sucedido en aquel mes de febrero cuando perdió la vista de un primer ojo. Herido poco después en un pulmón, pasó tres días en coma en un hospital.Volvió a la calle pese a todo, cuando los egicios decidieron protestar nuevamente, esta vez contra el Ejército que ocupa el Gobierno desde el derrocamiento de Mubarak y no cumple con las demandas que motivaron la revuelta. El 19 de noviembre, una bala de goma le arrancó a Harara su segundo ojo convirtiéndolo en el mártir viviente que es hoy. Pero no fue el único. Los militantes egipcios acusaron a los policías que participaron de la represión de ser «arrancadores de ojos», porque apuntaban deliberadamente a la cara de los manifestantes. El activista Malek Mostafá es otra de las víctimas (ver fotos relacionadas). Un video subido a YouTube registró el momento en el cual un oficial es felicitado por sus colegas; «¡En el ojo! ¡Diste en el ojo! ¡Bravo!» Ahmed Harara sintetizó el coraje de todos los «héroes» de la plaza Tahrir en una frase: «Prefiero vivir ciego, pero con dignidad y la cabeza alta, antes que con la vista baja».